Fauna y Flora de Madeira


Fauna


En la isla de Madeira, podemos encontrar una fauna extremadamente rica, tanto en vertebrados como en invertebrados, especialmente especies endémicas de moluscos terrestres y, de forma muy significativa, los insectos.

En la laurisilva, la avifauna manifiesta un reducido número de especies y una elevada tasa de endemismos. En las zonas más interiores del bosque y en mejor estado de conservación se observan, habitualmente, cerca de siete especies de aves. Es obligatorio destacar la simbólica paloma de (Madeira Columba trocaz), que es considerada uno de los ejemplares más antiguos de la avifauna macaronésica, que tiene una dieta selectiva y parcialmente dependiente de los frutos de diversas especies de árboles, con mención especial al tilo, que está considerado el sembrador de los árboles de la laurisilva.

Otra especie que cabe destacar es el reyezuelo de (Madeira Regulus madeirensis), un ave de pequeño porte, la más pequeña de la avifauna madeirense, que se alimenta de insectos, lo que seguramente le confiere una importancia elevada en el equilibrio de los ecosistemas.
El pinzón de (Madeira Fringilla coelebs madeirensis), subespecie endémica de la isla de Madeira, presenta un elevado nivel de adaptación al hábitat insular. Otras aves que aparecen con cierta frecuencia son el mirlo común (Turdus merula cabrerae), el petirrojo europeo (Erithacus rubecula rubecula), la lavandera Motacilla (cinerea schmitzi), y las dos rapiñas, el ratonero común (buteo buteo harterti) y el cernícalo común (Falco tinnunculus canariensis). En las zonas más altas de la laurisilva, donde los árboles de gran porte empiezan a dar lugar a los páramos, también observamos la chocha perdiz (Scolopax rusticola), muy discreta y que normalmente pasa desapercibida a los visitantes.

En relación con la fauna del Macizo Montañoso, cabe destacar el petrel de Madeira Pterodroma madeira, que es una de las aves marinas más amenazadas del mundo y que se encuentra exclusivamente en la isla de Madeira, clasificada con el estado de conservación «En peligro». Vive exclusivamente en el mar, y solamente se acerca a tierra durante la época de reproducción entre finales de marzo y mediados de octubre, momento en el que pueden escucharse al caer la noche cuando vuelven a sus nidos.

En cuanto a los invertebrados terrestres, la comunidad de artrópodos terrestres presenta la mayor riqueza de fauna, repartida por una gran variedad de grupos. Asimismo, cabe destacar el grupo de los arácnidos, que ostenta una presencia bastante significativa en las arañas, ácaros y pseudoescorpiones, entre otros.

Los invertebrados son el grupo con mayor interés en la Ponta de São Lourenço. En la actualidad, se conocen 35 especies de moluscos terrestres, de las cuales 24 son endémicas. En Ilhéu do Desembarcadouro se han identificado 14 especies, 12 de ellas endémicas, y en el Ilhéu do Farol 13 especies, 11 de ellas endémicas.

Respecto a la avifauna, nidifican en este lugar aves marinas, como: la pardela (Calonectris diomedea borealis), el petrel de (Bulwer Bulweria bulwerii), el paíño de Madeira (Oceanodroma castro) y el charrán común (Sterna hirundo). En el Ilhéu do Desembarcadouro nidifica una de las mayores colonias de gaviotas patiamarillas (Larus michahellis atlantis) de la Región. En cuanto a las aves terrestres, se encuentran con frecuencia el bisbita caminero (Anthus bertheloti madeirensis), el jilguero (Carduelis carduelis parva), el gorrión chillón (Petronia petronia madeirensis) y el canario (Serinus canaria canaria).



Flora


En la flora de Madeira los bosques de laurisilva merecen una atención particular. Esta es una formación de características higrófilas, endémica macaronésica, bien desarrollada con área de conservación clímax, único Patrimonio Mundial Natural de la UNESCO en Portugal, y donde están presentes todos los estratos característicos de este tipo de comunidad. Algunos estudios en el campo de la fitosociología reconocen en esta formación forestal varias comunidades vegetales climáticas que están relacionadas con los pisos bioclimáticos. De una gran diversidad florística, sobre todo en el estrato herbáceo, donde se puede encontrar la mayor parte de los endemismos. Como ejemplo, puede señalarse la Goodyera macrophylla, orquídea endémica de la isla de Madeira, conocida como orquídea de Madeira.
 
La laurisilva se caracteriza por árboles de gran tamaño, en su mayoría pertenecientes a la familia de las lauráceas el tilo (Ocotea foetens), el laurel (Laurus novocanariensis), o el viñátigo (Persea indica y el barbusano Apollonias barbujana), además de otras, como el palo blanco (Picconia excelsa), el árbol de Santa María (Clethra arborea), el aderno (Heberdenia excelsa), el naranjero salvaje (Ilex perado) o el cedro canario (Juniperus cedrus). Por debajo de la copa de los grandes árboles abundan arbustos como el brezo (Erica arbórea y Erica scoparia), la uva de monte (Vaccinium padifolium), la hienista (Genista tenera), el sanguinero (Rhamnus glandulosa), el (Pittosporum coriaceum y Musschia wollastonii), encontrándose también un estrato más bajo, rico en helechos, musgos, líquenes, hepáticas y otras plantas de pequeño porte, con numerosos endemismos.
 
En la isla de Madeira los briófitos están ampliamente repartidos, presentes desde el litoral marino hasta las altas montañas del interior. La ubicación geográfica de la isla, el clima atlántico moderado y la orografía con valles profundos y acantilados abruptos determinan la existencia de una importante diversidad de hábitats, que permiten el desarrollo y el mantenimiento de una elevada riqueza florística.
 
Otro espacio que también es importante en relación con la flora es el Macizo Montañoso. El manto vegetal de esta área se caracteriza por la presencia de varias plantas endémicas de Madeira, de las que es ejemplo la violeta de flor amarilla o de (Madeira Viola paradoxa). Asimismo, podemos encontrar aquí el brezo arbustivo Erica maderensis, la orquídea (Dactylorhiza foliosa y la Anthyllis lemanniana). Todas estas plantas se encuentran perfectamente adaptadas al riguroso clima de esta zona, donde soportan grandes amplitudes térmicas e intensos vientos. Desempeñan un papel muy importante en la captación de agua a través de la pluviosidad oculta, además de contribuir a la fijación del suelo, combatiendo la erosión.
 
La flora de la Ponta de São Lourenço también tiene relevancia y, en la actualidad, cuenta con 157 plantas vasculares diferentes, 141 de ellas en la península y 71 en el Ilhéu do Desembarcadouro. 
 
Se observan plantas como las barrillas (Mesembryanthemum crystallinum), (Mesembryanthemum nodiflorum y Suaeda vera), la algoaera (Bassia tomentosa), el hinojo marino (Crithmum maritimum) y algunos endemismos como el tajinaste (Echium nervosum), la margaza (Argyranthemum pinnatifidum succulentum y el alhelí Matthiola maderensis). Con cierta rateza tenemos el brezo del mar (Frankenia laevis), la (Silene vulgaris marítima), (Silene behen), (Astragalus solandri y la Calendula maderensis). En el Ilhéu do Desembarcadoure existen extensas manchas de Trevina y varios endemismos macaronésicos y madeirenses, como (Alpista Phalaris maderensis), (Beta patula) especie exclusiva de este islote, la (Crepis divaricata), la hierba estrella (Plantago coronopus), la col de risco (Crambe fruticosa) y la acedera de lagarto (Rumex bucephalophorus canariensis).
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